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Jue, Ago

Dakar 2019
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La organización francesa pretende regresar la aventura a la arena: el desierto de Atacama, en Chile, y las dunas peruanas están en la mira, pese a las negociaciones con ambos países.

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La rampa quedó atrás y con ella la realización del Dakar 2017. El periplo que contempló Paraguay, Bolivia y la Argentina fue la última experiencia de la gran aventura con un nuevo país como aliado, ya que la tierra guaraní se transformó en el 29° en recibir a la mítica competencia.

Ahora bien, ¿fue buena la experiencia? ¿Qué será del Dakar de ahora en más? Como suele suceder cada vez que se termina la gran competencia, comienzan las especulaciones sobre su futuro, y más aún qué sucederá en América del Sur, lugar que la cobija desde 2009 y que siempre tuvo a la Argentina como anfitriona constante.

Siempre la última sensación cuenta para continuar con el siguiente paso. La experiencia de arrancar en Asunción fue muy buena, pero no tuvo la contundencia como para afirmar que Paraguay seguirá en el recorrido. Al margen de las complicaciones con los caminos, donde la navegación no se explora como se sueña, también el aspecto comercial es un punto en contra muy importante, ya que desde la Argentina varias empresas patrocinantes no se sumaron este año a la propuesta.

El Dakar necesita la arena, el desierto, todo aquello que se asemeje a los recuerdos africanos. La organización francesa (la empresa ASO –Amaury Sport Organisation–) diagramó un recorrido con exigencias de navegación, de la mano del director deportivo, el ex campeón de motos Marc Coma.

¿Se extraña el desierto de Atacama? Mucho. Como también las dunas peruanas. Es cierto que Bolivia, al igual que la Argentina, tienen su continuidad asegurada, de acuerdo con lo que ya confesaron autoridades nacionales, tal el caso de Evo Morales, presidente del vecino país, como el licenciado Gustavo Santos, ministro de Turismo de la Nación. También es cierto que nadie puede contra el clima y que hasta en la peor sequía histórica en Bolivia diluvió. Pero en el desierto, todo es más previsible...

De hecho Etienne Lavigne abrió la negociación con Chile y Perú con miras al Dakar 2018. El país trasandino aún no tiene decidido si quiere acercarse a la postura de los franceses. Las presiones en contra de la competencia son fuertes. En cambio en Perú, ya afirmaron en reuniones previas que están dispuestos a cooperar para la realización del Dakar (Lima podría ser la largada), pero también aseveraron que no habrá dinero disponible, ya que los presupuestos deportivos están destinados a los Juegos Panamericanos de 2019.

El Dakar buscará en sus orígenes. Debe revalidarse. Si bien tiene la hegemonía, sabe que en el horizonte aparecen algunas amenazas, como el Rally de la Sede (Silk Way Rally, entre Moscú y Pekín) o la no tan promocionada Africa Race. Y al no poder volver al África, intentará recuperar un sitio que quizá jamás debió abandonar: el desierto de Atacama y las dunas peruanas. Con esa misión ya comienzan las gestiones con miras al 2018. La próxima aventura ya comenzó para la organización…

Por Roberto Berasategui / Carburando

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