Jorge Diorio, apodado el Loco, falleció este lunes. Tenia 77 años.

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Al “Loco” lo recordarán por su capacidad como piloto de moto, otros porque era un gran autodidacta ya que aportó soluciones a aparatos de avanzadas que se rompían, como lo hizo una vez con el tomógrafo del Hospital Municipal.

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Muchos lo recordarán a Jorge Diorio por su tremenda capacidad para subirse a una moto y hacer malabares sobre ella. Muchos lo recordarán, también al “Loco”, porque era un verdadero autodidacta, ya que el avance de la tecnología hizo que investigara, que aprendiera y que aportara soluciones mágicas a aquellos aparatos que se rompían, como lo hizo una vez con el tomógrafo del Hospital Municipal.

Y no precisó estudios terciarios al respecto para saber de esas cosas: iba, desarmaba, miraba, analizaba y aportaba la solución. Porque él iba siempre en busca de su destino a partir de una frase que repitió toda su vida: "No es feliz el que hace lo que quiere, sino aquel que quiere lo que hace".

Pero su historia con las motos empezó desde chico, en su Hinojo natal. Un verdadero fenómeno que tuvo momentos épicos, de gloria, como cuando se hacían aquellas recordadas carreras en el circuito peraltado del estadio de fútbol de Estudiantes. Sí, sobre esos ladrillos había pilotos que venían de la zona y de otros puntos del país para participar de esas carreras que, inclusive, se hacían de noche.

Los duelos con el tandilense Carlos Jarque, o con Jorge Fernández, o Albanese, eran realmente épicos. Impresionantes. Unicos. Porque levantaban una tremenda velocidad en esas motos y daba miedo realmente. En una final Jorge tuvo un problema en la salida y Jarque (otro verdadero fenómeno) se acomodó en la punta y le sacó medio circuito; una vez que pudo arrancar, fue descontándole terreno vuelta tras vuelta.

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El estadio parecía explotar previendo el desenlace, deseando la victoria del olavarriense. La gente –que bordeaba las tribunas de todo el estadio- enloqueció con ese vertiginoso ritmo que impuso Jorge –vestido todo de negro-, que terminó ganando la carrera por apenas media rueda. El Parque Carlos Guerrero se vino abajo con la ovación.

Estos eran sólo un par de cosas que se pueden mencionar de Jorge Diorio, quien falleció este lunes a los 77 años. Pero hay muchas más, aunque alcanzan para reflejar lo que fue este hinojense de pura cepa.

Puertas afuera para mostrar lo que era capaz sobre una moto a toda velocidad (también preparando motores de autos de carrera, donde también se destacó), y puertas adentro para vivir como más le gustaba: leyendo, investigando, también recordando sus carreras y, fundamentalmente, abrazado a su familia, en la que sus dos nietos (León y Lisandro) le robaban las mejores y más felices horas de su vida.

Por Primera Info

 

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