Marcelo Kehler

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Alfredo Sacher es profesor de educación física, montañista, instructor de esquí y amante del béisbol, hoy es el responsable de la logística del piloto de Olavarría. Los 32 años viviendo en Suiza lo hicieron una persona por demás organizada.
 
 
Javier Torres
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El éxito de Juan José Barbery en el Rally Dakar 2013 está rodeado de algunos personajes, anónimos y otros no tanto. Tal vez el más peculiar sea Alfredo Sacher (60), profesor de educación física que supo ser montañista siendo su mayor logro ascender al Aconcagua, además instructor de esquí y manager del béisbol profesional en Suiza, pasando por el rubro de la platería y la creación de diseños únicos en cuchillos."Después de vivir 32 años en Suiza, considero que estamos lejos de lo que considero algo organizado. Pero el haber movido tres vehículos, con cinco personas que trabajaron a destajo y que supimos resolver el 95 por ciento de los problemas, habla que estamos en un proceso de maduración".
 
Para Sacher hay un requisito imprescindible para quien desee ser parte del plantel: "A mí no me importa si tiene o no dinero, sí que tenga pasión y corazón. Alguien puede tener mucho dinero, pero si no se banca el calor, dormir tres horas por día, comer mal, manejar 800 kilómetros por día, bañarse dos veces por semana y estar permanentemente lleno de arena, es inútil que haga una actividad como el Dakar".
 
Después llegó una confesión con un altísimo grado de afecto por Barbery: "Soy parte del inventario del Gato. Cuando él enumera los elementos para el Dakar, anota dos pares de botas, dos camperas, dos cascos y una moto, además pone un Gordo Sacher, un preparador (Fermín Urdampilleta) y una camioneta. Ahí ya están todos los elementos", dijo después de largar una larga carcajada.
 
El plantel se armó de a poco. Por su desbordante colaboración Maximiliano Lenzetti fue el primero en ingresar, con Paolo Splendore y una camioneta disponible. "El número ya era de cinco personas, pero cuando empezamos a anotar los elementos nos damos cuenta de que en mi camioneta iba la moto de carrera y otra pequeña para moverse en el vivac, la de Maxi ya estaba completa pero no era suficiente, entonces teníamos la imperiosa la necesidad de contar con un tercer vehículo".
 
Ahí aparece la figura de Daniel "Cacho" Béttiga, que se encargó de llevar toda la logística de la cocina, el kit de emergencia donde estaban las lingas, los ganchos, el segundo compresor, todo lo que hace a los primeros auxilios de la camioneta en el desierto, más las palas. "El Gato consiguió de una agencia Volkswagen local la cesión de una Amarok, pero no hubo quien lo acompañara a Daniel, entonces hizo todo el recorrido solo", contó.
 
La salida desde Olavarría ocurrió el 26 de diciembre y la llegada a Lima, Perú, cinco días después. Del 2 al 4 de enero la revisión técnica, para dejar a la "Dama de Hierro" (la moto del Gato) preparada para su largada el sábado 5. Luego siguieron dos semanas apasionantes con un desenlace esperado: la tan esperada medalla de Juan José Barbery por terminar 121 en la general de motos, que ya tiene un lugar designado: el museo de Jorge Martínez Boero (h) en Bolívar.
 
Confesiones dakarianas
 
Una frase por etapa. "Era el incentivo para recargar las pilas. En el momento de la despedida, en la primera etapa le dije al Gato: 'ahora andá y desatales el infierno ahí adentro'. De ahí en más todos los días era una frase para matizar la carga moral y de optimismo".
 
El momento de jugar. La etapa Calama - Salta fue maratónica, durmiendo en el desierto. Ahí le dije al Gato: 'cuando el juego se pone duro, los duros empiezan a jugar'. Lo mismo que otra frase que se usa mucho en el béisbol: 'no te desesperes, es a una a la que se le da (por la pelota) y se le da en la cara'. Siempre focalizamos en ir a buscar el objetivo que era llegar. Estaba prohibido pensar en pasado mañana, era el ahora". 
 
A lo que vinimos. "En 2012, en Santa Rosa, cuando el Gato se enteró de lo ocurrido con Jorgito (su fallecimiento), al momento de largar le pedí que tratara de estar sereno y que el mejor homenaje a su amigo era seguir en carrera. Ahí apareció la frase 'a lo que vinimos...', que era a cumplir y a no distraerse. Esa frase se repitió durante todo el año y quedó como el hilo conductor. En este Dakar 2013 más que nunca.
 
"Después de la noche de Copiapó, el Gato me dice que se le puede escapar (el Dakar), a lo que le respondo: 'es imposible, no hay lugar para los fantasmas, sacátelos de la cabeza'. Y ahí apareció 'a lo que vinimos...', porque siempre el objetivo fue llegar".
 
La piel del oso. "Se trató de no vender jamás la piel del oso. Ahora podemos hablar, antes no. El último martes, en el emotivo recibimiento, tuve la oportunidad de ver muchísimas caras: estaban los que habían ayudado al Gato, pero también estaban los que se subieron al carro de los triunfadores, pero que fueron los primeros detractores, los que me dijeron 'si se quiere ir de vacaciones, que se las pague él'. Al encontrarlos en la Municipalidad, a algunos les pude decir en la cara lo falsos que habían sido".
 
Ciudad exitista. "Olavarría es una ciudad, como tantas otras, exitista. Hoy el Gato es un ídolo, pero si no hubiese llegado era el inconsciente que fue a gastar plata y era el final de su carrera deportiva. Ahora habrá otro Dakar que empezaremos a delinear a partir del 1 de marzo, con un mayor grado de responsabilidad y apuntando a mejorar la parte física de Barbery.
 
La medalla. "Quien tuvo una duda, ante semejante esfuerzo consumado, ahora lo ayudará un poco. Cuando vendía las calcomanías en la Exposición Rural le decía a la gente: 'vos vas a estar con el Gato arriba de la moto y serás un olavarriense más que lo va a estar empujando'. A partir de ahora van a llegar más personas, con más fuerza para empujar. En el Dakar fuimos granito a granito. Cuando llegamos a Santiago nos dimos cuenta de que habíamos armado un médano de arena".
 
Los pasos del Chueco. "Por estar en Suiza me perdí las caravanas del Chueco Romero al llegar a Olavarría después de ganar en el TC. El Gato ahora volvió a tener una ovación parecida y se repetirá este domingo en el Corso porque irá en la carroza Daii Yará. Lo que ocurra esta noche será importante para él como para la gente, que podrá ver la moto tal cual terminó en el desierto. Si está dada la logística, creo que la ovación será mayor si llega a prender la moto".
 
Nada es casualidad
 
Alfredo Sacher había dado su disponibilidad a Juan José Barbery el 20 de septiembre de 2011 para el Rally Dakar 2012. El piloto - periodista ya tenía armado el plantel, por lo tanto una segunda opción era estar en la asistencia de Javier Pizzolito pero no hubo acuerdo.
 
Su idea era visitar Santa Rosa, San Rafael y San Juan. Sin embargo todo se modificó. La camioneta que estaba destinada a la asistencia del Gato, Pablo Cid de la Paz y Jorge Martínez Boero (h), quedó fuera de circulación luego de un accidente en el puerto de Mar del Plata. Contacto telefónico de por medio, Sacher puso a disposición su camioneta el 29 de diciembre. Solicitó colaboración a sus amigos, en un día juntó el presupuesto, y dos horas antes de terminar 2012 terminó de pegar el último plotter sobre la Amarok.
 
Su participación arrancó en Santa Rosa, donde debió informar a Barbery sobre la muerte de su amigo Boero (h) en Necochea. Después hubo un pacto: "Cualquiera fuera el resultado de la carrera, íbamos a llegar a Lima (Perú). La aventura del Dakar terminó en Fiambalá por motivos mecánicos. Gato habló con el director de ASO y Etienne Lavigne autorizó el homenaje. La ceremonia fue emotiva, donde se vivieron momentos de altísima conmoción con personajes como el propio Lavigne y el ministro Mayer, que terminaron con los ojos brillantes".
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