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Manuel Torrado, de tan sólo 8 años, juega a ser piloto de Motocross. Pero un día ese juego de subirse a su moto de 50 centímetros cúbicos y acelerar lo llevó a competir a Estados unidos, en unas de las fechas del KTM Junior Supercross Challenge, en St. Louis, donde resultó ganador.

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A los 8 años, ¿es más importante ganar o divertirse? Sin dudas que Manuel tiene muy buenas condiciones y gracias a sus padres está transitando un circuito que para muchos es difícil, de la forma más divertida posible. Juega, como todo chico debe hacer a esa edad, pero ya se le nota esa mentalidad ganadora que todo piloto ansía tener.

Su padre Pablo cuenta mientras Manu corre y salta con su hermana Julieta: “Empezó a andar en moto a los 4 años atrás mío. Le compré una Yuki Bimbo del 94 para andar en el parque. Antes de los 5 me pidió andar sólo y manejaba muy bien. Pero nunca nos metimos adentro de una pista”

Pablo le compró una moto nueva a los 6 años. Luego se enteró que en la ciudad de Bragado (aproximadamente a 280 km de Olavarría, donde viven los Torrado) se disputaba una carrera de Minicross y llevó a Manuel a probar suerte. “Nunca había andado en pista. Se metió y corrió. Eran siete vueltas y le sacaron cinco. Nunca había andado en barro ni en canaletas. Con la madre pensamos que se iba a frustrar, pero no, él estaba muy contento. Después empezamos a ver cuáles eran los campeonatos. A mitad de ese año al chico que le sacó cinco vueltas, ya lo había alcanzado”. Rápidamente Manuel añadió: “y al próximo año ya le saqué media pista”.

Ese sólo fue el comienzo. Desde ese punto hasta compartir paddock con mega estrellas como Ryan Dungey, Eli Tomac o Chad Reed, hubo varias carreras en el medio, una o dos por fin de semana y días enteros de acelerar en la playa.
Pablo viajó a Las Vegas a presenciar la Supercross Moster Energy Cup en 2016 y vio que, como telonera de los mejores pilotos del mundo, 10 niños disfrazados de pilotos corrían sobre sus KTM de 50 cc. “Yo no sabía que corrían los chiquitos. Entró la categoría 50 cc a competir y la verdad que no me pareció que tenían un nivel muy diferente al de los chicos de acá”, comentó.

La familia se interesó e intentó contactar a la organización del evento para que Manu pueda participar. La sorpresa fue grande al saber que lo pequeños eran provistos de motos, mecánico, indumentaria y carpa. Todo estaba pensado para que los protagonistas se diviertan un poco en un marco de gente imponente.

Después de recolectar todos los permisos necesarios, entre aptos médicos y boletín escolar, el pequeño piloto viajó con dos amigos de su padre al The Dome at America´s Center, en St Louis. Sus padres, por una urgencia médica, salieron unos días después, pero el 1 de abril estaban todos presentes para apoyar al pequeño.

Manu, mientras mira la revista Exclusivo Motos y reconoce a todos los pilotos de las fotos, cuenta que le gustó mucho participar y, por supuesto, ver la carrera de la categoría mayor; hasta armó una crónica hablada contando el incidente entre Chad Reed y Ryan Dungey. Ahora debe esperar hasta fin de año para correr la ansiada final, pero antes sus planes son procurar volver al país del norte a entrenar, al menos unos días durante el receso escolar y seguir particpando en las fechas de los nacionales y provinciales.

El joven olavarriense está cumpliendo el sueño de muchos pilotos y deportistas de representar a su país de la mejor manera. Además, incentivó a muchos de los chicos que comparten pista con él cada fin de semana a imaginarse corriendo en otro país.

Manu es la prueba de que con un poco más de apoyo e infraestructura, los pilotos argentinos pueden ser de los mejores.

Su sueño es “trabajar de piloto de motocross” y por eso recuerda muy bien los consejos de pilotos más grandes como Joaquín Poli: “apretar la moto, inclinarse para doblar, acomodar los pies y siempre divertirse”.

Fuente: Argentinamotos.com

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