Para el olavarriense fue reencontrase con un amigo del TC. En el momento del accidente, el Chueco venía atrás de Mouras. | Foto Facebook Chueco Romero

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El Chueco José María Romero recordó a Roberto Mouras en su paso por Lobos. En los últimos días, entre los tantos lugares que transita por la ruta, al ex piloto de TC le tocó pasar por un punto donde sí o sí debía detenerse. El monolito donde se accidentó y perdió la vida Roberto Mouras.

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“Siempre lo admiré, lo copiaba en todo”. La frase pertenece a José María Romero sobre Roberto José Mouras. La declaración realizada hace años hoy tiene mayor trascendencia porque hace unos días en su cuenta de Facebook, el “Chueco” -en su función de transportista- subió varias fotos tomada frente al santuario del Toro en el kilómetro 103,5 de la ruta nacional Nº 205. En aquel lugar, el 22 de noviembre de 1992, en el circuito semipermanente de Lobos el “Príncipe” de Carlos Casares ganó post mórtem su carrera N° 50 luego de chocar su Chevrolet contra un talud de tierra que apagó su vida.

Como cuando corría en el Turismo Carretera, la vida del "Chueco" José María Romero sigue estando en la ruta. El ex piloto de Olavarría, a los 60 años, maneja uno de sus camiones y lleva cereal de una zona a otra. En los últimos días, entre los tantos lugares que transita, le tocó pasar por un punto donde sí o sí debía detenerse. El monolito donde se accidentó y perdió la vida Roberto Mouras.

A más de 25 años de un hecho que hizo llorar al deporte motor, los que compartieron la actividad con Mouras se toman unos minutos cuando pasan por ese lugar de la provincia de Buenos Aires. Son esos minutos para quedar en silencio, para imaginar, reflexionar y también para recordar. Eso hizo Romero. Bajó de su camión y transitó esos metros que separaban su “Mercedito” del Monolito.

Luego de caminar por el lugar y de traer miles de recuerdos al presente, el de Olavarria volvió a su transporte y siguió en busca de su destino. Lo hizo con una mezcla de sensaciones, pero sabiendo que esa detención la tenía que hacer. Roberto Mouras se la merece.

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El último ídolo del Turismo Carretera de Olavarría siempre confesó que su ideal de piloto era Roberto Mouras. Vaya paradoja del destino: su ingreso a La Máxima ocurrió con la Dodge que perteneció al casarense después de la salida de Eduardo Martínez del COC y hoy sus pupilas vuelven a humedecerse por lo sucedió en aquel desenlace inesperado.

"El día de mi debut en Buenos Aires, Roberto se sentó a mi lado para contarme algunos secretos del autódromo porteño y me enseñó a bajar de cuarta a segunda velocidad. Siempre lo admiré, lo copiaba en todo, entonces pelear palmo a palmo en la carrera de Lobos era un orgullo", dijo en una entrevista con EL POPULAR Medios.

El Chueco lo definió a Mouras como una "persona cohibida" y ese domingo en Lobos quiso acercársele para hablar por el tema del campeonato, pero no pudo porque estaba muy concentrado en lo suyo.

"El mayor trato lo tuvimos desde la parte comercial, cuando venía a Olavarría porque compartíamos la publicidad de Plasticor en la trompa y la del Banco Olavarría. Era un tipo simple, respetuoso y adorado en su ciudad. Una persona que realizaba mucha beneficencia en silencio, a Bomberos, jardines de infantes, escuelas y al pueblo. Perdimos a un grande. En una visita a Carlos Casares su madre me dijo que Roberto ya tenía el destino marcado: morir arriba de un auto de carreras para seguir siendo más grande todavía", resumió.

 

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